Una especie de evolución

En el año 2006, entre el 15 y el 25 de febrero y como una actividad del festival VEO, organizado por el Ayuntamiento de Valencia, recibí el encargo de montar un par de acciones de calle dentro de un espacio del festival llamado “Móviles”. En lugar de montar una sola acción y repetirla cada día en una calle distinta, propuse hacer una acción diferente cada día. Con lo cual cada actuación nacía y moría al mismo tiempo que se ejecutaba. Fueron ocho acciones a las que titulé de diferentes maneras, pero dentro de una temática general a la que llamé Espejo y consolación. El concepto lo explicaba en una breves líneas: Cristales, televisores, actores… El mundo que nos rodea es el espejo donde nos reflejamos, pero…, “la cosa no va conmigo…” Quién no se consuela es por que no quiere, “mal de muchos…”
Las acciones propuestas no tenían, en la mayoría de ellas, carácter “naturalista”, siendo una característica común el “dibujo escénico” que los personajes mostraban con su cuerpo. En algunos casos “coreográficamente”, en otros con “movimientos rotos”, modificábamos el “tempo natural” de la acción con cambios de ritmo, posiciones estáticas, STOPS o interrupciones del movimiento. La actitud y la poética del actor se convertían en los elementos esenciales de las propuestas.

2. UNA ESPECIE DE EVOLUCIÓN
*Alrededor del gran monolito se reúnen los últimos ejemplares del “homus quasi erectus”, una subespecie que ha evolucionado en paralelo al ser humano y cuyo comportamiento, aunque parecido, muestra evidentes diferencias… o no.
Acción: Un grupo de personajes ociosos espera el paso del tiempo. Llevan un vestuario “normal”, pero si nos fijamos sus gestos son simiescos, no hablan y se comunican con sonidos guturales y aullidos animales. Se comportan como monos. Se exhiben y forcejean, se atraen y se ahuyentan. Es un ejercicio antropológico de comportamiento primate, la sutileza esta en el “gesto”…
Espacio: Calle Colón, frente a El Corte Inglés.